Por Lic. Katherine Afranchi – Nutricionista Dietista


Celebrar un año nuevo es el momento perfecto para proponerte nuevas metas, y una de las más recurrentes suele ser:
“este año sí voy a bajar de peso”,
“voy a hacer más actividad física”,
“voy a comer mejor”.

Desde que comprendí esto, mis metas de año nuevo dejaron de ser las mismas y pasaron a ser mucho más realistas y sostenibles:
👉 seguir manteniéndome,
👉 seguir saludable,
👉 seguir haciendo actividad física.

Hace algunos años, a mí me pasaba igual. Bajaba un poco de peso, el resto del año me mantenía y en diciembre volvía a subir… entrando nuevamente en ese ciclo vicioso.

Estudiar nutrición me abrió los ojos sobre la importancia de elegir alimentos con buena calidad nutricional y de realizar actividad física, no solo para ver cambios físicos, sino para mantener una buena salud a largo plazo.

No existen alimentos “malos”.
Lo que sí puede ser negativo es consumir porciones que realmente no necesitamos, y si a eso le sumamos el sedentarismo, esas calorías extra son las que con el tiempo hacen que aumentemos de peso o mantengamos un porcentaje de grasa elevado.

Porque al final, una vida saludable no se trata de prohibiciones, sino de aprender a balancear tu plato.

Te lo digo con total honestidad: en Navidad comí arroz con guandú, rosca, ensalada de papa, jamón, pavo, dulce, ron ponche… y mi peso no fluctuó de forma significativa. ¿La razón? Me serví las mismas porciones que suelo comer durante el resto del año, aunque fuera una fecha especial.

✨ La constancia siempre le gana a la restricción.

Si este año quieres dejar atrás el ciclo de “empiezo y abandono” y aprender a comer sin culpa ni extremos, la nutrición bien guiada puede marcar la diferencia.